La pesca ilegal en el Oriente de Yucatán ha sido critica en los últimos meses, principalmente en la zona costera de Dzilam Bravo en frontera con el área de concesión de captura de langosta espinosa de la Federación de Cooperativas del Oriente. La recuperación de la población de pepino de mar en el área y la falta de control por las autoridades, propició la llegada de pescadores furtivos de localidades fuera de Yucatán que operan de manera conjunta, organizada y fomentada por dueños de embarcaciones y permisionarios del mismo puerto de Dzilam Bravo. Un problema que se ha detectado es que, a pesar de que la mayoría de las embarcaciones furtivas provienen de puertos vecinos, estás no están matriculadas ni cuentan con información rotulada que ayude a la identificación. El método de captura con arpón y gancho y el uso de compresor facilitan la depredación de especies como langosta, pulpo y pepino de mar, las cuales están reguladas por temporada de captura, talla mínima y método de pesca permitido.
En los últimos meses la situación ha sido más alarmante en el tema de la pesca ilegal de pepino de mar por los llamados “camacheros” o buzos furtivos. Existen campamentos de cocción de pepino de mar en zonas de manglar ubicadas en la Reserva Estatal de Dzilam Bravo, esta práctica ilícita afecta de manera directa la condición del sustrato y la salud de los manglares, así como la fauna que depende de estos. Se ha reportado presencia de más de 35 embarcaciones irregulares provenientes del puerto de Dzilam Bravo, con cuatro a ocho pescadores furtivos de origen foráneo, esto representa un riesgo para el Comité de Vigilancia Comunitaria y Oficiales de Pesca el aproximarse debido al número elevado embarcaciones en el área y la conducta agresiva que presentan.


Entre marzo y septiembre de este año, se realizó 49 operativos conjuntos de inspección y vigilancia en mar, se han decomisado cinco embarcaciones de pesca ribereña sin matriculación y permiso de pesca, siete campamentos de cocción de pepino mar desmantelados en zona de manglar y dos rescates por averías de motor en la zona oriente de Yucatán. Los datos de capturas ilícita y productos decomisados son inciertos, esto debido a la falta de registro, ya que el pescador furtivo lo arroja al mar antes de ser detenidos o a causa de la disuasión aplicada por los comités de vigilancia pesquera. Estas acciones han sido resultados del trabajo coordinado entre Comités de Vigilancia Comunitaria de Dzilam Bravo y del Oriente de Yucatán, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) y la Secretaría de Marina (SEMAR).
Es primordial fortalecer la participación comunitaria atreves del diálogo y planificación conjunta con Autoridades ambientales y pesqueras. Tanto el sector pesquero como el turístico, brindan espacio y oportunidades de colaboración efectivas con la meta de mejorar las condiciones de sus comunidades, protegiendo así las pesquerías y ecosistemas de las costas de la Península de Yucatán. WILDAID a través del Programa Marino continuará apoyando estas alianzas en contra de la pesca y tráfico ilegal de especies marinas en la región.




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